Colnaghi Foundation Journal 02 - Page 146



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Rediscovering the Master of the Saint George and the Princess: new paintings
el dedo a la boca también en la tabla con la Lamentación, y en la
Virgen de la Anunciación del museo zaragozano. La posición de la
cabeza y la mirada cabizbaja de ambos santos la reencontramos,
por su parte, en el San Pedro que se dispone a cortar la oreja de
Malco en la tabla que se encuentra en comercio en Madrid, o en el
Santiago de la iglesia de Siresa.
En líneas generales, los rostros de los personajes de la pequeña tabla
de la Fundación Francisco Godia muestran un acabado menos
perfeccionista y más apresurado que los que el pintor realizaba
en obras de mayor formato. Ello se debe a la naturaleza distinta
del tipo de trabajo, ya que mientras los retablos para iglesias eran
encargos que requerían acabados más precisos por sus dimenciones
y la exigencia de los cleintes en los contratos, las pinturas de
devoción privada eran pinturas que el maestro debió comercializar
directamente desde su taller y que realizaba como trabajos de tipo
nutritivo o alimenticio. Sea como sea, en la Corona de Aragón
se han conservado escasas muestras de este tipo de realizaciones,
exceptuando algunos trípticos, cosa que nos indica que el Maestro de
San Jorge y la Princesa también se dedicó a la realización y venta de
obras más modestas para clientes particulares que las destinaban a
las estancias de sus residencias.
Finalmente, es necesario mencionar un compartimento de
retablo conservado hace años en la iglesia parroquial de Tosos
(Zaragoza), y que solo conocemos a través de una publicación
antigua.56 Nos hallamos ante una pintura que genera más dudas.
Representaba a los santos Fabián y Sebastián y, como se ve en una
fotografía publicada en 1967, había sido completamente repintada,
distorsionándose así su estilo original. A pesar de esto, los rostros
permiten que la obra sea atribuida al Maestro del San Jorge y la
Princesa, especialmente si comparamos la cara de san Fabián con
la de san Jorge. Para certificarlo sería necesario efectuar un análisis
físico de la obra, pero lamentable, parece que fue vendida después
de 1967 y hoy ya no se conserva en Tosos. Cabrá esperar a que
aparezca nuevamente a la venta para poder estudiarla con detalle
y, así, poder confirmar si se trata de una nueva obra del pintor que
hemos tratado en este artículo.
Rediscovering the Master of the Saint George and the Princess: new paintings
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N OTE S
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Este artículo ha recibido el apoyo científico del
proyecto de investigación “Expresividad, sentimiento
y emoción (siglos XII-XV)” (Ministerio de Economía,
Industria y Competitividad, Gobierno de España,
ref. HAR2016-75028-P, Universitat de Lleida,
investigador principal: Dr. Flocel Sabate).
Joaquim Folch i Torres, “El retaule de Sant Jordi, de
Jaume Huguet, al museu de la Ciutadella”, Gaseta de les
Arts 3 (1924), pp. 1-3; Laia Alsina, “Francesc Miquel
i Badia (Barcelona 1840-1899): crític, tractadista
i col·leccionista d’art” (tesis doctoral, Universitat
Autònoma de Barcelona, 2015), p. 339 y 409-410.
Una aproximación al fenómeno del coleccionismo
de pintura gótica en Cataluña en Alberto Velasco,
“L’exposició retrospectiva de Barcelona de 1867
i els inicis del col·leccionisme de pintura gòtica a
Catalunya”, Lambard. Estudis d’art medieval XXII (2012),
pp. 9-65. Cfr. Bonaventura Bassegoda, “L’apreciació
de l’art medieval a les primeres col·leccions
catalanes”, en Mercat de l’art, col·leccionisme i museus.
Episodis sobre el patrimoni artístic a Catalunya als segles XIX
i XX, eds. Bonaventura Bassegoda e Ignasi Domènech
(Bellaterra [y otras]: Universitat Autònoma de
Barcelona [y otras], 2014), pp. 25-50.
La obra se había citado escuetamente, sin
reproducirse, en una publicación local barcelonesa en
1884: Josep Roca, Barcelona en la mano: guía de Barcelona
y sus alrededores (Barcelona: E. López, 1884), p. 197).
No fue hasta 1909 que se relacionó con Huguet:
Émile Bertaux, “Das Katalanische Sankt-Georg
Trptychon aus der Werkstatt des Jaime Huguet”,
Jahrbuch der Königlich Preussischen XXX (1909), pp.
187-192).
En palabras de Rosa Alcoy: “La taula de Sant Jordi i la
Princesa és una d’aquelles obres d’art que, transcendint
la seva evidència immediata, el seu estat fragmentari
i les seves debilitats, ha esdevingut un objecte pictòric
de culte. Hem d’acceptar, doncs, que enfrontem un
producte rar i carismàtic, amb una inèrcia pròpia, que
la modernitat que arrela als inicis del segle XX ha
anat convertint en un veritable símbol, sostingut sovint
com una de les banderes de la pintura catalana” (Rosa
Alcoy, “Jaume Huguet*. Sant Jordi i la princesa”, en
La pintura gòtica hispanoflamenca. Bartolomé Bermejo i la seva
època, cat. exp. (Barcelona-Bilbao: Museu Nacional
d’Art de Catalunya, Museo de Bellas Artes de Bilbao,
2003), p. 312.
Rosa Alcoy, San Jorge y la Princesa. Diálogos de la
pintura del siglo XV en Cataluña y Aragón (Barcelona:
Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona,
2003).
Chandler Rathfon Post, The Aragonese School in the Late
Middle Ages (A History of Spanish Painting, vol. VIII)
(Cambridge, MA: Harvard University Press, 1941),
pp. 336-352, con mención en la p. 345 de la “vague
tradition” que situaba su origen en esta localidad de
Huesca. Una equívoca tradición anterior apuntaba
que procedía de Valencia. Véase Francesc Quílez,
“La història del col·leccionisme públic a la Barcelona
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vuitcentista”, en Col·leccionistes, col·leccions i museus.
Episodis de the història del patrimoni artístic de Catalunya,
eds. Bonaventura Bassegoda e Ignasi Domènech
(Bellaterra [y otras]: Universitat Autònoma de
Barcelona [y otras], 2007), p. 57, nota 106.
Bertaux, “Das Katalanische,” pp. 187-192.
Sobre la identificación de los donantes, véase Francesc
Ruiz Quesada, “Consideracions sobre el Sant Jordi
i la princesa i els seus donants”, en Jaume Huguet. 500
anys, cat. exp. (Barcelona: Departament de Cultura,
Generalitat de Catalunya, 1993), pp. 104-108; Alcoy,
San Jorge, pp. 77-122; Joan Valero, “La promoció
artística femenina dins del llinatge dels Cabrera a
l’època baixmedieval”, Lambard. Estudis d’art medieval
XXV (2013-2014), pp. 93-105, donde a parte de
la identidad de los promotores se analizan otras
interesantes cuestiones relativas a la obra.
El uso de la grisalla es un tema a tener en cuenta,
ya que la primera obra documentada en los reinos
hispanos donde se utilizó dicha técnica se pintó,
precisamente, en Zaragoza. Nos referimos al
desaparecido retablo de la capilla de la Casa de la
Ciudad, que combinaba pintura y escultura y fue
contratado por el escultor Pere Joan en 1443. Sobre
dicho retablo, véase Alberto Velasco Gonzàlez, “«Para
que sus deliberaciones y consejos no vayan" herrados
sino acertados». Gonzalo de la Caballería y el retablo
de la capilla del Concejo de Zaragoza (1443)”, Tvriaso
XXII (2014-2015), pp. 295-340. Las imágenes en
grisalla de San Juan Evangelista y Santiago o San
Juan Bautista se conservaban muy fragmentariamente
puesto que las tablas habían sido serradas por la parte
superior. De ahí que la representación del segundo
santo sea compleja. En el reverso de la tabla del
San Jorge y la Princesa, en cambio, encontramos la
representación de un emblema heráldico relacionado
con la familia Cabrera.
Benjamin Rowland, Jaume Huguet. A Study of Late
Gothic Painting in Catalonia (Cambridge, MA: Harvard
University Press 1932), pp. 154-159.
Josep Gudiol Ricart y Joan Ainaud De Lasarte, Huguet
(Barcelona: Instituto Amatller de Arte Hispánico,
1948), p. 34-50. Véanse los estudios de las obras
incluidas en dicha problemática en Jaume Huguet. 500
anys, cat. exp. (Barcelona: Departament de Cultura,
Generalitat de Catalunya, 1993), pp. 222-239 and
246-249.
Véase, por ejemplo, Josep Gudiol, Pintura medieval en
Aragón (Zaragoza: Institución “Fernando el Católico”,
1971), and also Fabián Mañas, Pintura gótica aragonesa
(Zaragoza: Guara Editorial, 1979).
Entre otras publicaciones, estas aproximaciones
aparecen en Gudiol y Ainaud, Huguet; Josep Gudiol,
Pintura Gótica (Ars Hispaniae, vol. IX) (Madrid: Plus
Ultra, 1955); José Camón Aznar, Pintura Medieval
Española (Summa Artis, vol. XXII) (Madrid: EspasaCalpe, 1966); María del Carmen Lacarra, Primitivos
aragoneses en el Museo Provincial de Zaragoza (Zaragoza:
Institución “Fernando el Católico”, 1970); Gudiol,
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Pintura Medieval; Mañas, Pintura gótica.
Chandler Rathfon Post, The Catalan School in the Late
Middle Ages (A History of Spanish Painting, vol. VII)
(Cambridge, MA: Harvard University Press, 1938),
pp. 170-171; Post, The Aragonese, pp. 337-352.
Joan Sureda, “Problemes entorn a Jaume Huguet:
proposta d’un nou catàleg”, Cultura 511 (1991), pp.
11-14.
Joan Sureda, Un cert Jaume Huguet, el capvespre d’un somni
(Barcelona: Lunwerg, 1994), pp. 87-89.
Joan Ainaud de Lasarte, “Sant Jordi i la Princesa”,
en Jaume Huguet. 500 anys, cat. exp. (Barcelona:
Departament de Cultura, Generalitat de Catalunya,
1993), pp. 224-227.
Una de las últimas aportaciones sobre el artista es
la tesis doctoral de Guadaira Macías, “La pintura
aragonesa de la segona meitat del segle XV
relacionada amb l’escola catalana: dues vies creatives
a examen”, (tesis doctoral, Universitat de Barcelona,
2013), pp. 171-215.
Alcoy, “Jaume Huguet,” pp. 312-317. Es curioso
ver que en esta publicación Alcoy expuso unos
argumentos en cuanto a la nueva atribución que no
eran compartidos por el Museu Nacional d’Art de
Catalunya, institución organizadora de la exposición
que dio origen a la publicación en cuestión. Puesto
que el museo se resistía a retirar la atribución a
Huguet, la ficha se encabezó con el nombre de
dicho artista acompañado de un asterisco, donde
se manifestaban las discrepancias entre la autora y
la institución. Alcoy desarrolló sus tesis con mucha
más profundidad en el libro publicado justo al año
siguiente (Alcoy, San Jorge).
Sobre estas obras, véase María del Carmen Lacarra,
“Anunciació i Epifania. Dos compartiments de
retaule”, en Jaume Huguet. 500 anys, cat. exp.
(Barcelona: Departament de Cultura, Generalitat
de Catalunya, 1993), pp. 228-231; Joan Sureda,
“Sarja de la Mare de Déu i l’àngel custodi”, en Jaume
Huguet. 500 anys, cat. exp. (Barcelona: Departament
de Cultura, Generalitat de Catalunya, 1993), pp.
232-235; María del Carmen Lacarra, “La qüestió
aragonesa de Jaume Huguet”, en L’art gòtic a
Catalunya. Pintura. III. Darreres manifestacions (Barcelona,
Enciclopèdia Catalana, 2006), pp. 147-149.
Alcoy, San Jorge, p. 157.
Véase Alcoy, San Jorge, p. 156-157.
Joan Sureda, “Jaume Huguet i l’eixir de la dignitat
humana”, en L’art gòtic a Catalunya. Pintura. III. Darreres
manifestacions (Barcelona, Enciclopèdia Catalana,
2006), p. 90; Eva March, “Jaume Huguet”, en L’art
gòtic a Catalunya. Pintura. III. Darreres manifestacions
(Barcelona, Enciclopèdia Catalana, 2006), pp. 97-102.
Aunque no podemos desarrollar la propuesta por falta
de espacio, en nuestran opinión, existen evidencias
estilísticas suficientes para diferenciar entre el pintor
que realizó las tablas de Alloza, y el autor del retablo
de San Jorge y la Princesa.
En su tesis doctoral, Guadaira Macías también

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