Inmersion Profetas NTV - Page 135



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INMERSIÓN

P R O F E TA S
37:35–38:12
Por mi propia honra y por amor a mi siervo David,
defenderé esta ciudad y la protegeré”».
Esa noche el ángel del Señor fue al campamento asirio y mató a 185.000
soldados. Cuando los asirios que sobrevivieron se despertaron a la mañana
siguiente, encontraron cadáveres por todas partes. Entonces Senaquerib,
rey de Asiria, levantó campamento y regresó a su propia tierra. Volvió a
Nínive, la capital del reino, y allí se quedó.
Cierto día, mientras rendía culto en el templo de su dios Nisroc, sus
hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada. Luego escaparon a la tierra
de Ararat, y otro de sus hijos, Esar-hadón, lo sucedió en el trono de Asiria.
Por ese tiempo, Ezequías se enfermó gravemente, y el profeta Isaías, hijo
de Amoz, fue a visitarlo. Le dio al rey el siguiente mensaje: «Esto dice el
Señor: “Pon tus asuntos en orden porque vas a morir. No te recuperarás
de esta enfermedad”».
Cuando Ezequías oyó el mensaje, volvió su rostro hacia la pared y oró al
Señor: «Acuérdate, oh Señor, que siempre te he sido fiel y te he servido
con singular determinación, haciendo siempre lo que te agrada»; y el rey
se echó a llorar amargamente.
Luego Isaías recibió este mensaje de parte del Señor: «Regresa y dile
a Ezequías: “Esto dice el Señor, Dios de tu antepasado David: ‘He oído
tu oración y he visto tus lágrimas. Te añadiré quince años más de vida y
te rescataré del rey de Asiria junto con esta ciudad. Así es, defenderé esta
ciudad’”.
»Esta es la señal del Señor para demostrar que cumplirá lo que ha prometido: “¡Haré retroceder diez gradas la sombra del sol en el reloj solar
de Acaz!”». Así que la sombra se movió diez gradas hacia atrás en el reloj
solar.
Cuando el rey Ezequías se recuperó, escribió el siguiente poema:
Yo dije: «¿En la flor de mi vida
tengo que entrar en el lugar de los muertos?
¿Acaso seré privado del resto de mis años?».
Dije: «Nunca más veré al Señor Dios
en la tierra de los vivos.
Nunca más veré a mis amigos
ni estaré con los que viven en este mundo.
Se me voló la vida
como la carpa de un pastor en medio de una tormenta.





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