Inmersion Profetas NTV - Page 15



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INMERSIÓN

P R O F E TA S
Después de esta afirmación inicial de que Dios realmente está hablando por medio de Amós, el libro provee un ciclo de oráculos contra
las naciones que rodean a Israel. Primero, el profeta anuncia un juicio
contra esas naciones y, luego, en el séptimo oráculo, se vuelve para
hablar contra Judá, el reino del sur. Los oyentes del reino del norte
probablemente creían que iba a ser el último oráculo y, seguramente,
hubieran festejado la condena de sus vecinos y rivales más próximos
de Judá. Pero Amós ha venido dibujando un blanco con Israel en el
centro, y presenta su denuncia más larga contra el reino del norte de
Israel. A causa de su riqueza desenfrenada, la opresión de los pobres y
la idolatría, ellos serán derrotados y destruidos.
El resto del libro refuerza este mensaje. Consiste en oráculos cortos
libremente organizados y, en ocasiones, entrelazados que retoman los
mismos temas: la idolatría, la injusticia, la opresión y el libertinaje atraerán el juicio de Dios, sin importar lo fuerte que sea el ejército de Israel
ni lo enérgicos que sean sus servicios religiosos.
Como parte de este mensaje de juicio, Amós también entrega una
serie de visiones dadas por Dios que describen metafóricamente el
castigo venidero. Estas visiones están yuxtapuestas con un informe de
la expulsión de Amós del reino del norte; esto demuestra que el pueblo
ha rechazado a la vez el mensaje y el mensajero genuino de Dios.
El último oráculo es el más devastador de todos. En este, Dios
descarta a los israelitas como pueblo de pacto al decir que el Éxodo
de Egipto no debería hacerlos sentir especiales en relación con cualquier otra nación: «Israelitas, ¿son ustedes más importantes para mí
que los etíopes? —pregunta el Señor—. Saqué a Israel de Egipto,
pero también traje a los filisteos de Creta y a los arameos de Kir. Yo,
el Señor Soberano, estoy vigilando a esta nación pecaminosa de Israel
y la destruiré de la faz de la tierra».
Pero luego, en un patrón que veremos una y otra vez, el epílogo
expresa una renovada esperanza para el futuro. Amós, el primero de
los profetas, establece un patrón que los posteriores profetas de Dios
también seguirán. Habrá juicio contra el pueblo de Dios por su injusticia
e infidelidad, pero luego vendrá una prometida restauración por la misericordia y el amor de Dios. Prevalecerá el pacto: Dios se restablecerá
como Rey y sanará su tierra.





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