Inmersion Profetas NTV - Page 271



258
INMERSIÓN

P R O F E TA S
26:16–27:6
Así que los funcionarios y el pueblo les dijeron a los sacerdotes y a los
profetas: «Este hombre no merece la pena de muerte porque nos ha hablado en el nombre del Señor nuestro Dios».
Entonces algunos de los sabios ancianos se pusieron de pie y hablaron
a todo el pueblo reunido en ese lugar. Dijeron: «Recuerden cuando Miqueas de Moreset profetizaba durante el reinado de Ezequías de Judá. Él
le dijo al pueblo de Judá:
“Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales:
‘El monte Sión quedará arado como un campo abierto;
¡ Jerusalén será reducida a escombros!
Un matorral crecerá en las cumbres,
donde ahora se encuentra el templo’”.
¿Acaso el rey Ezequías y el pueblo lo mataron por lo que dijo? No, se apartaron de sus pecados y adoraron al Señor. Le suplicaron misericordia.
Entonces el Señor cambió de parecer acerca del terrible desastre que
había declarado contra ellos. Así que estamos a punto de perjudicarnos
a nosotros mismos».
En ese tiempo, Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, también profetizaba en nombre del Señor; y predijo el mismo terrible desastre contra
la ciudad y la nación igual que Jeremías. Cuando el rey Joacim junto con
los oficiales militares y los demás funcionarios escucharon lo que dijo, el
rey envió a alguien para matarlo. Sin embargo, Urías se enteró del plan y
escapó a Egipto atemorizado. Entonces el rey Joacim envió a Elnatán, hijo
de Acbor, a Egipto junto con algunos otros hombres para que capturaran a
Urías. Lo tomaron prisionero y lo trajeron de regreso al rey Joacim. Así que
el rey mató a Urías a espada y mandó que lo enterraran en una fosa común.
No obstante, Ahicam, hijo de Safán, respaldó a Jeremías y persuadió al
tribunal de no entregarlo a la multitud para que lo matara.
Jeremías recibió el siguiente mensaje del Señor a principios del reinado
de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá.
Esto me dijo el Señor: «Hazte un yugo y átatelo al cuello con correas
de cuero. Luego envía un mensaje a los reyes de Edom, Moab, Amón, Tiro
y Sidón a través de sus embajadores que han llegado a visitar al rey Sedequías en Jerusalén. Dales este mensaje para sus amos: “Esto dice el Señor
de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: ‘Yo hice la tierra, la gente y cada
animal con mi gran fuerza y brazo poderoso. Estas cosas me pertenecen
y puedo dárselas a quien yo quiera. Ahora entregaré estos países al rey
Nabucodonosor de Babilonia, quien es mi siervo. He puesto todo bajo su





Powered by


Full screen Click to read
Paperturn flipbook viewer
Search
Overview
Download as PDF
Print
Shopping cart
Full screen
Exit full screen