Inmersion Profetas NTV - Page 274



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J erem í as
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Jeremías escribió desde Jerusalén una carta a los ancianos, a los sacerdotes,
a los profetas y a todos los que el rey Nabucodonosor había desterrado a
Babilonia. Esto sucedió luego de que el rey Joaquín, la reina madre, los
funcionarios de la corte, los demás funcionarios de Judá y todos los artífices y los artesanos fueran deportados de Jerusalén. Envió la carta con
Elasa, hijo de Safán, y Gemarías, hijo de Hilcías, cuando fueron a Babilonia
como embajadores del rey Sedequías ante Nabucodonosor. Esto decía la
carta de Jeremías:
«Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel, a los
cautivos que él desterró de Jerusalén a Babilonia: “Edifiquen casas
y hagan planes para quedarse. Planten huertos y coman del fruto
que produzcan. Cásense y tengan hijos. Luego encuentren esposos y
esposas para ellos para que tengan muchos nietos. ¡Multiplíquense!
¡No disminuyan! Y trabajen por la paz y prosperidad de la ciudad
donde los envié al destierro. Pidan al Señor por la ciudad, porque del
bienestar de la ciudad dependerá el bienestar de ustedes”.
»Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “No
permitan que los engañen los profetas y los adivinos que están entre
ustedes en la tierra de Babilonia. No presten atención a sus sueños,
porque les dicen mentiras en mi nombre. Yo no los envié”, dice el
Señor.
»Esto dice el Señor: “Ustedes permanecerán en Babilonia durante
setenta años; pero luego vendré y cumpliré todas las cosas buenas que
les prometí, y los llevaré de regreso a casa. Pues yo sé los planes que
tengo para ustedes —‍dice el Señor‍—. Son planes para lo bueno y
no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. En esos días,
cuando oren, los escucharé. Si me buscan de todo corazón, podrán
encontrarme. Sí, me encontrarán —‍dice el Señor‍—. Pondré fin a
su cautiverio y restableceré su bienestar. Los reuniré de las naciones
adonde los envié y los llevaré a casa, de regreso a su propia tierra”.
»Ustedes afirman que el Señor les ha levantado profetas en
Babilonia; pero esto dice el Señor acerca del rey que se sienta
en el trono de David y acerca de todos los que todavía viven aquí en
Jerusalén, sus parientes que no fueron desterrados a Babilonia.
Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: “Enviaré sobre ellos
guerra, hambre y enfermedad, y haré que sean como higos podridos,
tan podridos que no pueden comerse. Sí, los perseguiré con guerra,
hambre y enfermedad, y los esparciré por todo el mundo. En cada
nación por donde los envíe los convertiré en objeto de condenación,





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