Inmersion Profetas NTV - Page 284



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J erem í as
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»Esto dice el Señor: así como traje todas estas calamidades sobre ellos,
así haré todo el bien que les he prometido. Se volverán a comprar y a vender terrenos en esta tierra de la que ahora ustedes dicen: “Ha sido arrasada
por los babilonios, es una tierra desolada de donde la gente y los animales
han desaparecido”. Es cierto, otra vez se comprarán y venderán terrenos
—‍con escrituras firmadas y selladas frente a testigos‍— en la tierra de Benjamín y aquí en Jerusalén, en las ciudades de Judá y en la zona montañosa,
en las colinas de Judá y también en el Neguev. Pues algún día les devolveré
la prosperidad. ¡Yo, el Señor, he hablado!».
Mientras Jeremías aún estaba detenido en el patio de la guardia, el Señor
le dio un segundo mensaje: «Esto dice el Señor, el Señor que hizo la
tierra, que la formó y la estableció, cuyo nombre es el Señor: pídeme y
te daré a conocer secretos sorprendentes que no conoces acerca de lo que
está por venir. Pues esto dice el Señor, Dios de Israel: ustedes derribaron
las casas de esta ciudad y hasta el palacio real a fin de conseguir materiales
para fortalecer las murallas contra las rampas de asalto y contra la espada
del enemigo. Ustedes esperan luchar contra los babilonios, pero los hombres de esta ciudad ya están como muertos, porque en mi terrible enojo he
decidido destruirlos. Los abandoné debido a toda su perversidad.
»Sin embargo, llegará el día en que sanaré las heridas de Jerusalén y
le daré prosperidad y verdadera paz. Restableceré el bienestar de Judá e
Israel y reconstruiré sus ciudades. Los limpiaré de sus pecados contra mí y
perdonaré todos sus pecados de rebelión. ¡Entonces esta ciudad me traerá
gozo, gloria y honra ante todas las naciones de la tierra! ¡Ellas verán todo
el bien que hago a mi pueblo y temblarán de asombro al ver la paz y prosperidad que le doy!
»Esto dice el Señor: ustedes dijeron: “Esta es una tierra desolada de
donde la gente y los animales han desaparecido”. Sin embargo, en las calles
desiertas de Jerusalén y de las otras ciudades de Judá volverán a oírse risas
y voces de alegría. Otra vez se oirán las voces felices de los novios y las
novias junto con las canciones alegres de las personas que traen ofrendas
de gratitud al Señor. Cantarán:
“Den gracias al Señor de los Ejércitos Celestiales,
porque el Señor es bueno.
¡Su fiel amor perdura para siempre!”.
Pues restauraré la prosperidad de esta tierra a como era en el pasado, dice
el Señor.
»Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: esta tierra —‍a pesar





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