Inmersion Profetas NTV - Page 286



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J erem í as
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Sedequías, rey de Judá, y dile: “Esto dice el Señor, Dios de Israel: ‘Estoy
por entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia y él la incendiará.
No escaparás de sus garras, sino que te tomarán cautivo, te llevarán ante el
rey de Babilonia y lo verás cara a cara. Después serás exiliado a Babilonia’.
»”Pero escucha esta promesa del Señor, oh Sedequías, rey de Judá.
Esto dice el Señor: ‘No te matarán en la guerra sino que morirás en paz.
La gente quemará incienso en tu memoria de la misma manera que lo
hizo con tus antepasados, los reyes que te precedieron. Se lamentarán por
ti llorando: “¡Ay, nuestro amo ha muerto!”. Esto es lo que he decretado,
dice el Señor’”».
Así que el profeta Jeremías transmitió este mensaje al rey Sedequías
de Judá. En ese tiempo, el ejército babilónico sitiaba Jerusalén, Laquis y
Azeca, las únicas ciudades fortificadas de Judá que todavía no habían sido
conquistadas.
Jeremías recibió este mensaje del Señor luego que el rey Sedequías hizo
un pacto con el pueblo que proclamó la libertad de los esclavos. El rey
había ordenado que todo el pueblo dejara en libertad a sus esclavos hebreos, tanto hombres como mujeres. Nadie debía mantener a un hermano
judío en esclavitud. Las autoridades y todo el pueblo habían obedecido
el mandato del rey, pero luego cambiaron de opinión. Volvieron a tomar
a los hombres y a las mujeres que habían liberado y los obligaron a ser
esclavos otra vez.
Así que el Señor les dio el siguiente mensaje por medio de Jeremías:
«Esto dice el Señor, Dios de Israel: “Hace tiempo hice un pacto con sus
antepasados cuando los rescaté de la esclavitud de Egipto. Les dije que
todo esclavo hebreo debía ser liberado después de haber servido seis años;
pero sus antepasados no me hicieron caso. Hace poco ustedes se arrepintieron e hicieron lo que es correcto obedeciendo mi palabra. Liberaron a
sus esclavos e hicieron un pacto solemne conmigo en el templo que lleva
mi nombre. Sin embargo, ahora ustedes abandonaron su juramento y profanaron mi nombre al volver a tomar a los hombres y a las mujeres que
habían liberado y los obligaron a ser esclavos otra vez.
»”Por lo tanto, esto dice el Señor: ya que ustedes me han desobedecido al no poner en libertad a sus compatriotas, yo los pondré a ustedes
en libertad para ser destruidos por guerra, enfermedad y hambre. Serán
objeto de horror para todas las naciones de la tierra. Puesto que rompieron las condiciones de nuestro pacto, los partiré en dos tal como ustedes
partieron el becerro cuando caminaron entre las mitades para solemnizar
sus votos. Así es, yo los partiré, sean autoridades de Judá o de Jerusalén,
funcionarios de la corte, sacerdotes o gente común, porque rompieron su





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