Inmersion Profetas NTV - Page 288



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J erem í as
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aquí en la tierra que les di a ustedes y a sus antepasados’; pero ustedes no
querían escucharme ni obedecerme. Los descendientes de Jonadab, hijo
de Recab, han obedecido a su antepasado en todo, pero ustedes rehusaron
escucharme”.
»Por lo tanto, esto dice el Señor Dios de los Ejércitos Celestiales, Dios
de Israel: “Dado que ustedes se niegan a escuchar o a responder cuando
llamo, enviaré sobre Judá y Jerusalén todos los desastres con que los
amenacé”».
Entonces Jeremías se dirigió a los recabitas y les dijo: «Esto dice el
Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: “Ustedes han obedecido a su antepasado Jonadab en todos los aspectos y han seguido todas sus
instrucciones”. Por lo tanto, esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales,
Dios de Israel: “Jonadab, hijo de Recab, siempre tendrá descendientes que
me sirvan”».
El Señor le dio a Jeremías el siguiente mensaje en el cuarto año del reinado de Joacim, hijo de Josías, en Judá: «Toma un rollo y anota todos
mis mensajes contra Israel, Judá y las demás naciones. Comienza con el
primer mensaje allá por los tiempos de Josías y escribe todos los mensajes,
hasta llegar al tiempo presente. Quizá los habitantes de Judá se arrepientan
cuando vuelvan a escuchar todas las cosas terribles que tengo pensadas
para ellos. Entonces perdonaré sus pecados y maldades».
Así que Jeremías mandó llamar a Baruc, hijo de Nerías, y mientras Jeremías le dictaba todas las profecías que el Señor le había dado, Baruc las
escribía en un rollo. Entonces Jeremías le dijo a Baruc: «Estoy preso aquí
y no puedo ir al templo. Así que en el próximo día de ayuno ve al templo
y lee los mensajes de parte del Señor que te he hecho escribir en este
rollo. Léelos para que la gente de todo Judá que esté presente los escuche.
Quizá se aparten de sus malos caminos y antes de que sea demasiado tarde
le pidan al Señor que los perdone. Pues el Señor los ha amenazado con
su terrible enojo».
Baruc hizo lo que Jeremías le dijo y leyó al pueblo los mensajes del
Señor en el templo. Lo hizo en un día de ayuno sagrado, celebrado a fines
del otoño, durante el quinto año del reinado de Joacim, hijo de Josías.
Gente de toda Judá había venido a Jerusalén ese día para asistir a los servicios en el templo. Baruc leyó al pueblo las palabras de Jeremías, escritas
en el rollo. En el templo, se paró frente a la habitación de Gemarías, hijo
de Safán, el secretario. Esa habitación estaba junto al atrio superior del
templo, cerca de la entrada de la puerta Nueva.
Cuando Micaías, hijo de Gemarías y nieto de Safán, oyó los mensajes de parte del Señor, bajó a la sala del secretario en el palacio, donde





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