Inmersion Profetas NTV - Page 290



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J erem í as
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a él, a su familia y a sus ayudantes por sus pecados. Derramaré sobre ellos
y sobre la gente de Jerusalén y de Judá todas las calamidades que prometí,
porque no hicieron caso a mis advertencias’”».
Así que Jeremías tomó otro rollo y volvió a dictarle a su secretario Baruc.
Escribió todo lo que estaba en el rollo que el rey Joacim había quemado en
el brasero. ¡Solo que esta vez agregó mucho más!
Sedequías, hijo de Josías, subió al trono de Judá después de Joaquín, hijo
de Joacim. Fue nombrado rey por el rey Nabucodonosor de Babilonia. Sin
embargo, ni Sedequías ni sus ayudantes ni la gente que quedó en la tierra
de Judá hicieron caso a lo que el Señor decía a través de Jeremías.
No obstante, el rey Sedequías envió a Jehucal, hijo de Selemías, y al
sacerdote Sofonías, hijo de Maaseías, a pedirle a Jeremías: «Por favor, ora
por nosotros al Señor, nuestro Dios». Todavía no habían encarcelado a
Jeremías, por lo tanto, se movía con total libertad entre la gente.
En ese tiempo, el ejército del faraón Hofra de Egipto apareció en la frontera sur de Judá. Cuando el ejército babilónico se enteró de esto, levantó
el sitio de Jerusalén.
Entonces el Señor le dio el siguiente mensaje a Jeremías: «Esto dice el
Señor, Dios de Israel: el rey de Judá te envió a consultarme acerca de lo
que va a suceder. Dile a él: “El ejército del faraón está a punto de regresar
a Egipto aunque vino aquí para ayudarte. Luego los babilonios regresarán
y conquistarán esta ciudad y la quemarán hasta reducirla a cenizas”.
»Esto dice el Señor: “No se engañen a sí mismos creyendo que los
babilonios se marcharon para siempre. ¡No es así! Y aunque pudieran
destruir a todo el ejército babilónico y dejaran a solo un puñado de sobrevivientes heridos, ¡aun así estos saldrían tambaleando de sus carpas e
incendiarían esta ciudad hasta reducirla a cenizas!”».
Cuando el ejército babilónico se fue de Jerusalén debido a que se acercaba el ejército del faraón, Jeremías comenzó a salir de la ciudad camino
al territorio de Benjamín para tomar posesión de su terreno allí, entre sus
parientes. Sin embargo, cuando atravesaba la puerta de Benjamín un guardia lo arrestó y le dijo:
—‍¡Estás desertando para unirte a los babilonios!
El guardia que lo arrestó era Irías, hijo de Selemías y nieto de Hananías.
—‍¡Mentira! —‍protestó Jeremías‍—. No tenía la menor intención de
hacer tal cosa.
Pero Irías no quiso escucharlo, así que llevó a Jeremías ante los funcionarios. Ellos estaban furiosos con Jeremías y mandaron que lo azotaran y
lo encarcelaran en la casa del secretario Jonatán porque la casa de Jonatán





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