Inmersion Profetas NTV - Page 300



44:24–45:5; 25:15
J erem í as
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Señor. Se negaron a obedecerlo y no han seguido sus instrucciones, sus
decretos ni sus leyes.
Luego Jeremías les dijo a todos, incluidas las mujeres: «Escuchen
este mensaje del Señor, todos ustedes ciudadanos de Judá que viven en
Egipto. Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel:
“Ustedes y sus esposas han dicho: ‘Guardaremos nuestras promesas de
quemar incienso y derramar ofrendas líquidas a la reina del cielo’ y por sus
hechos han demostrado que hablaban en serio. ¡Así que vayan, cumplan
sus promesas y votos a ella!”.
»Sin embargo, escuchen este mensaje del Señor todos ustedes, los judíos que ahora viven en Egipto: “He jurado por mi gran nombre —‍dice el
Señor‍— que mi nombre ya no será pronunciado por ningún judío en la
tierra de Egipto. Ninguno de ustedes podrá invocar mi nombre ni usar el
siguiente juramento: ‘Tan cierto como que el Señor Soberano vive’. Pues
los vigilaré para traerles desastre y no bien. Todos los de Judá que ahora
viven en Egipto sufrirán guerra y hambre hasta que todos mueran. Solo un
pequeño número escapará de morir y regresará a Judá desde Egipto. ¡Entonces todos los que vinieron a Egipto sabrán cuáles palabras son verdad:
las mías o las de ellos!
»”Esta es la prueba que les doy —‍dice el Señor‍— de que se cumplirán
todas mis amenazas y de que aquí en esta tierra los castigaré”. Esto dice
el Señor: “Yo entregaré al faraón Hofra, rey de Egipto, en manos de sus
enemigos, quienes desean su muerte, así como entregué al rey Sedequías
de Judá en manos de Nabucodonosor de Babilonia”».
El profeta Jeremías le dio un mensaje a Baruc, hijo de Nerías, en el cuarto
año del reinado de Joacim, hijo de Josías, después que Baruc escribió todo
lo que Jeremías le había dictado. Le dijo: «Baruc, esto te dice el Señor,
Dios de Israel: “Tú has dicho: ‘¡Estoy repleto de dificultades! ¿No he sufrido ya lo suficiente? ¡Y ahora el Señor ha añadido más! Estoy agotado
de tanto gemir y no encuentro descanso’”.
»Baruc, esto dice el Señor: “Destruiré esta nación que construí; arrancaré lo que planté. ¿Buscas grandes cosas para ti mismo? ¡No lo hagas! Yo
traeré un gran desastre sobre todo este pueblo; pero a ti te daré tu vida
como recompensa dondequiera que vayas. ¡Yo, el Señor, he hablado!”».
Esto me dijo el Señor, Dios de Israel: «Toma de mi mano la copa de mi
enojo, que está llena hasta el borde, y haz que todas las naciones a las que





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