Inmersion Profetas NTV - Page 374



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E ze q uiel
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la llevaron al destierro. Permitiré que invadan su país los nómadas de los
desiertos orientales. Ellos establecerán su campamento entre ustedes y
levantarán carpas en su tierra. Se llevarán el fruto de sus cosechas y se tomarán la leche de sus animales. Convertiré la ciudad de Rabá en un pastizal
para camellos y todo el territorio de los amonitas en un lugar de descanso
para ovejas y cabras. Entonces ustedes sabrán que yo soy el Señor.
»”Esto dice el Señor Soberano: dado que ustedes aplaudieron, bailaron y gritaron de alegría por la destrucción de mi pueblo, yo alzaré mi
puño de juicio contra ustedes. Los entregaré como botín a muchas naciones. Los eliminaré y dejarán de ser nación, los destruiré por completo. Así
sabrán que yo soy el Señor”.
»Esto dice el Señor Soberano: dado que los moabitas dijeron que Judá
es igual a las demás naciones, les abriré el flanco oriental y destruiré sus
gloriosas ciudades fronterizas: Bet-jesimot, Baal-meón y Quiriataim. Entregaré a los moabitas en manos de los nómadas de los desiertos orientales, tal como hice con los amonitas. Es cierto, los amonitas dejarán de ser
contados entre las naciones. Del mismo modo, haré caer mi castigo sobre
los moabitas. Entonces sabrán que yo soy el Señor.
»Esto dice el Señor Soberano: los edomitas pecaron grandemente al
vengarse contra el pueblo de Judá. Por lo tanto, dice el Señor Soberano,
alzaré mi puño de juicio contra Edom. Exterminaré a sus habitantes y a sus
animales a filo de espada. Convertiré en una tierra baldía el territorio desde
Temán hasta Dedán. Lo llevaré a cabo por medio de mi pueblo Israel. Con
enojo los israelitas ejecutarán mi venganza, y los edomitas sabrán que esa
venganza es mía. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!
»Esto dice el Señor Soberano: los filisteos arremetieron contra Judá por
amarga venganza y por desprecio acumulado. Por lo tanto, esto dice el
Señor Soberano: alzaré mi puño de juicio contra la tierra de los filisteos.
Exterminaré a los cereteos y destruiré por completo a la gente que vive
junto al mar. Ejecutaré contra ellos una terrible venganza para castigarlos
por lo que han hecho. Y una vez que me haya vengado, sabrán que yo soy
el Señor».
El 3 de febrero, durante el año doce de cautividad del rey Joaquín, recibí
este mensaje del Señor: «Hijo de hombre, Tiro se alegró por la caída de
Jerusalén diciendo: “¡Ajá! La que era la puerta de entrada a las prósperas
rutas comerciales del oriente ha sido destruida y ¡ahora es mi turno! ¡Dado
que ella quedó desolada, yo me enriqueceré!”.





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