Inmersion Profetas NTV - Page 432



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Z acar í as
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»Así como ellos se negaron a escuchar cuando los llamé, tampoco yo los
escuché cuando clamaron a mí, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales.
Como con un torbellino, los dispersé entre las naciones lejanas, donde
vivieron como extranjeros. La tierra quedó tan desolada que nadie pasaba
por allí. ¡Convirtieron su hermosa tierra en un desierto!».
Entonces el Señor de los Ejércitos Celestiales me dio otro mensaje: «El
Señor de los Ejércitos Celestiales dice: mi amor por el monte Sión es
intenso y ferviente, ¡me consume la pasión por Jerusalén!
»Ahora dice el Señor: regresaré al monte Sión y viviré en Jerusalén.
Entonces Jerusalén se llamará la Ciudad Fiel; el monte del Señor de los
Ejércitos Celestiales se llamará Monte Santo.
»El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: nuevamente los ancianos y
las ancianas caminarán por las calles de Jerusalén apoyados en sus bastones y se sentarán juntos en las plazas de la ciudad, y las calles de la ciudad
se llenarán de niños y niñas que juegan.
»El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ahora todo esto puede parecerles imposible, a ustedes que son el pequeño remanente del pueblo
de Dios. ¿Pero será imposible para mí?, dice el Señor de los Ejércitos
Celestiales.
»El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: pueden estar seguros de
que rescataré a mi pueblo del oriente y del occidente. Yo los haré regresar
a casa para que vivan seguros en Jerusalén. Ellos serán mi pueblo, y como
su Dios los trataré con fidelidad y justicia.
»El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ¡Sean fuertes y terminen la
tarea! Desde que echaron los cimientos del templo del Señor de los Ejércitos Celestiales, ustedes han oído lo que los profetas han estado diciendo
acerca de terminar el edificio. Antes de que la obra en el templo comenzara, no había trabajo ni dinero para contratar obreros o animales. Ningún
viajero estaba a salvo porque había enemigos por todos lados. Yo hice que
todos estuvieran unos contra otros.
»Pero ahora no trataré al remanente de mi pueblo como lo hice antes,
dice el Señor de los Ejércitos Celestiales. Pues estoy plantando semillas
de paz y prosperidad entre ustedes. Las vides estarán cargadas de fruta, la
tierra producirá sus cosechas y los cielos soltarán el rocío. Una vez más yo
haré que el remanente de Judá y de Israel herede estas bendiciones. Entre
las demás naciones, Judá e Israel se convirtieron en símbolo de una nación
maldita. ¡Pues ya no lo serán más! Ahora los rescataré y los haré símbolo
y fuente de bendición. Así que no tengan miedo. ¡Sean fuertes y sigan con
la reconstrucción del templo!





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