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INMERSIÓN

P R O F E TA S
11:4–12:1
El Señor mi Dios dice: «Ve y cuida del rebaño que está destinado para
el matadero. Los compradores matan a las ovejas sin remordimiento. Los
vendedores dicen: “¡Gloria al Señor! ¡Ahora soy rico!”. Ni siquiera los
pastores tienen compasión de las ovejas. De la misma manera, ya no tendré
compasión de la gente de la tierra —‍dice el Señor‍—. Permitiré que uno
caiga en manos del otro y en manos de su rey. Convertirán la tierra en un
desierto y yo no los rescataré».
Así que cuidé el rebaño destinado al matadero, el rebaño que fue oprimido. Entonces tomé dos varas de pastor y a una nombré Favor y a la otra
Unión. En un solo mes me deshice de los tres pastores malvados.
Sin embargo, perdí la paciencia con estas ovejas y ellas también me odiaron. Así que les dije: «Ya no seré su pastor. Si se mueren, que se mueran.
Si las matan, que las maten. ¡Y que las sobrevivientes se devoren unas a
otras!».
Entonces tomé mi vara llamada Favor y la partí en dos para mostrar
que había revocado el pacto que había hecho con todas las naciones. Así
terminó mi pacto con ellas. El sufrido rebaño me miraba y sabían que el
Señor hablaba por medio de mis acciones.
Así que les dije: «Si les parece bien, páguenme lo que consideren que
merezco; pero solo si quieren». Entonces ellos valuaron mi pago en treinta
piezas de plata.
Luego el Señor me dijo: «Arrójalas al alfarero», ¡esta magnífica cantidad con que me valuaron! Así que tomé las treinta monedas y las lancé al
alfarero en el templo del Señor.
Después tomé mi otra vara, Unión, y la partí en dos para mostrar que el
lazo de unidad entre Judá e Israel estaba roto.
Entonces el Señor me dijo: «Ve nuevamente e interpreta el papel de
pastor irresponsable. Así ilustrarás que le daré a esta nación un pastor que
no cuidará de las que están muriendo, ni protegerá a las pequeñas, ni sanará a las heridas, ni alimentará a las sanas. Al contrario, este pastor se
comerá la carne de las ovejas más gordas y les arrancará las pezuñas.
»¡Qué aflicción le espera a este pastor despreciable
que abandona el rebaño!
La espada cortará su brazo
y perforará su ojo derecho.
Su brazo quedará inútil,
y su ojo derecho, completamente ciego».
Este mensaje vino del Señor con respecto al destino de Israel: «El siguiente mensaje es del Señor, quien extendió los cielos, puso los





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