Inmersion Profetas NTV - Page 78



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I sa í as
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Ahora ustedes, pueblo de Jerusalén y de Judá,
juzguen entre mi viña y yo.
¿Qué más podría hacer por mi viña,
que no haya hecho ya?
¿Por qué, cuando esperaba uvas dulces,
mi viña me dio uvas amargas?
Déjenme decirles ahora
lo que haré con mi viña:
echaré abajo sus cercos
y dejaré que se destruya.
Derrumbaré sus muros
y dejaré que los animales la pisoteen.
La convertiré en un lugar silvestre
donde no se podan las vides ni se remueve la tierra,
un lugar cubierto de cardos y espinos.
Ordenaré a las nubes
que no dejen caer la lluvia sobre ella.
La nación de Israel es la viña del Señor de los Ejércitos Celestiales.
El pueblo de Judá es su agradable huerto.
Él esperaba una cosecha de justicia,
pero, en cambio, encontró opresión.
Esperaba encontrar rectitud,
pero, en cambio, oyó gritos de violencia.
¡Qué aflicción para ustedes que se apropian de una casa tras otra y de
un campo tras otro
hasta que todos queden desalojados y ustedes vivan solos en la
tierra!
Pero yo he oído al Señor de los Ejércitos Celestiales
hacer un juramento solemne:
«Muchas casas quedarán abandonadas;
hasta mansiones hermosas estarán vacías.
Cuatro hectáreas de viñedo no producirán ni veintiún litros de vino
y diez canastas de semilla solo darán una canasta de grano».
Qué aflicción para los que se levantan temprano por la mañana
en busca de un trago de alcohol,
y pasan largas noches bebiendo vino
hasta tener una fuerte borrachera.
Proveen vino y música hermosa para sus grandes fiestas
—‍lira y arpa, pandereta y flauta‍—





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